QUÉ HACEMOS

Trabajamos por una educación en valores en el tiempo libre y lo hacemos desarrollando un método propio de actuación, el método scout, que ha demostrado fusionar en sus más de 100 años de historia la tradición y la innovación. Tradición en los principios que impulsan a cada scout a trascender la realidad de cada día y a comprometerse personal y libremente con los ideales y valores sobre los que construir un mundo más justo. Innovación en la propuesta de acción adaptada a las realidades culturales, sociales y económicas de los entornos más cercanos.

Actuamos localmente conociendo la fuerza del impacto global y la necesidad de abordar en niños, niñas y jóvenes de 6 a 21 años la educación en valores, la educación para la paz y el desarrollo, la educación para la salud, la educación para la igualdad de oportunidades y la igualdad de género, la integración y la inserción laboral de los y las jóvenes, la educación ambiental, la educación en el consumo responsable y en el uso adecuado de las nuevas tecnologías, en la educación vial.

Aprendemos a través de la participación y de la acción, del trabajo en red, de la implicación y el compromiso de más de 8.000 voluntarios y voluntarias, de la vida en la naturaleza y en pequeños grupos y de programas progresivos y atractivos que te presentamos a continuación en forma de principales áreas de trabajo.

 

Método

 

Nuestro método educativo se basa en la acción, la responsabilidad y la confianza. A través del tiempo libre, formamos a niños, niñas y jóvenes en varios planos: social, psicológica, intelectual, emocional y espiritualmente.

El método educativo scout se define como un sistema de autoeducación progresiva basado en:

Educación en valores: El joven establece libremente un compromiso personal ante sus compañeros, asumiendo una responsabilidad: social, personal, ética… resumidos en la promesa y la Ley Scout.

Aprender haciendo: La educación por la acción y la propia experiencia. El aprendizaje se hace a través de la observación, la experimentación y la actividad personal, permitiendo a los participantes realizar acciones por sí mismos y adquirir experiencias personales. Se pone en práctica la educación por la acción mediante la aplicación de la metodología del proyecto: educación activa y empleo del juego como oportunidad óptima de experimentar, aventurar, imaginar, soñar, proyectar, crear y recrear la realidad.

La vida en pequeños grupos: El pequeño grupo socializa, identifica a sus miembros con los objetivos de las actividades y permite profundizar en el conocimiento mutuo. Todo ello posibilita la participación, el aprendizaje y la asunción de responsabilidades. Así se crea un espacio educativo y de confianza en uno mismo privilegiado para crecer y desarrollarse.

Con la ayuda de adultos: La presencia de un adulto capacitado, que se incorpore a la vida del equipo proponiendo, revelando y ayudando a descubrir, facilita el diálogo y la cooperación, invitando al grupo a producir lo mejor de sí mismo.

La asunción paulatina de responsabilidades en el propio desarrollo: La vivencia de la participación en diversas actividades, asumiendo responsabilidades consigo mismo y con el grupo, ayuda al establecimiento de un compromiso personal libremente aceptado, en el que se basa el éxito del equipo.

La formación autogestionada: Cada joven participa en su propio proceso de desarrollo, formando parte activa de las diferentes etapas en las que se determina el Programa Educativo Scout.

Unos programas progresivos y atrayentes: La presentación de técnicas atrayentes que se aprenden ejecutándolas, permite estimular el desarrollo de las aptitudes, motivar una futura vocación y colaborar en la formación de la persona, aportando la seguridad que implica el manejo de una destreza.

La variedad y los centros de interés: A través de ellos, niños/as y jóvenes se relacionan con el mundo, descubren sus capacidades y las de los demás, el valor de la cooperación y el espíritu de equipo, descubriendo de un modo alegre lo que juntos pueden hacer.

El contacto directo y continuado con la naturaleza: El descubrimiento de la naturaleza estimula la creatividad, crea vínculos entre los miembros del grupo, favorece la comprensión de la vida en sociedad y permite valorar la vida sencilla y los ritmos naturales.

Más información en ASDE-Scouts de España.